Un día completo!

El pasado 29 de marzo, los alumnos de 4º de la ESO visitamos la cueva del Soplao y después nos iniciamos en una pequeña marcha por las sendas y pistas de la zona.

La cavidad se desarrolla en su totalidad en la denominada sierra de Arnero, que a su vez está encuadrada en la sierra del Escudo de Cabuérniga. La calidad, blancura y sobre todo la abundancia de sus formaciones excéntricas o helictítas está fuera de toda comparación. Este tipo de formaciones es lo que realmente hace a la Cueva de “El Soplao” una cavidad “única”, ya que, si bien se encuentran en otras cavidades, nunca con la abundancia, calidad y espectacularidad de ésta.


Una vez visitada la cueva y después de comer un poco para coger fuerzas, salimos desde el aparcamiento de la cueva en dirección al Pico Hugón, muy próximo a nuestro punto de partida y que nos sirvió, además de para calentar un poco las piernas, para admirar unas preciosas vistas del Valle del Nansa, del macizo de Peña Sagra y del Embalse de Palombera. Fue un simple aperitivo, ya que después de esta rápida ascensión al Pico, nos dirigimos poco a poco, por una bonita pista donde se pudieron contemplar bosques de acebos y disfrutar de la grata compañía y del sol que nos acompañó durante toda la ruta.
Desde el Pico Hugón hasta el pueblo de Celis, el viaje fue sencillo, pista en buen estado (sólo un poco de barro) y camino de bajada que apenas castigaba nuestras piernas. Una vez llegamos al pueblo de Celis, buscamos una pequeña plaza donde disfrutamos de un merecido descanso y almuerzo.
Cuando acabamos de comer, nos pusimos de nuevo en marcha, andando junto al embalse de Palombera, hasta coger una pista junto al pueblo de Rábago que nos habría de llevar directamente hasta el aparcamiento de la cueva, que era donde nos esperaba el autobus.
desde luego que no iba a ser fácil, pero poco a poco fuimos superando las duras rampas que había para llegar a nuestro objetivo....y lo conseguimos sobre las 16:30, después de unas 4 horas de caminata, algo dura, pero que sin lugar a dudas mereció la pena.